
... el segundo y controversial film de Darren Aronofsky, narra las historias de Sara Goldfarb (Ellen Burstyn) una mujer mayor, solitaria y viuda y la de Harry (Jared Leto), su adicto y oportunista hijo. Sara repentinamente es nominada para concursar en un programa de televisión. Ilusionada ante la posibilidad de convertirse en "alguien" por aparecer en la TV, decide hacer dieta estricta. Esa es la única alternativa si quiere asistir al programa con su viejo y entrañable vestido rojo, ya que su peso desborda las medidas del vestido
Mientras tanto, Harry y la deliciosa Marion (Jennifer Connelly) comienzan una relación fundamentada en el amor, las drogas y un proyecto de vida alejado de la playas semi abandonadas y pobres de Coney Island.
Para acelerar los procesos de "incremento" de capital, Harry y su amigo Tyronne C. Love (Marlon Wayans) se convierten en pequeños dealers de drogas duras. El problema es que el producto aparte de venderlo, lo consumen. De pronto, el destino que les había prometido otra oportunidad se desdice y toma otro camino alejado de sus vidas.
Darren Aronofsky se plantea como uno de los más lúcidos e interesantes directores surgidos en la últimada camada de cineastas norteamericanos. En "Réquiem…" su estilo "dark" y corrosivo contaminado por la interferencia eléctrica y binaria, el vértigo de la droga, el espasmo de la "mirada" al hombro, el obsesivo ritmo hiphopiano y el amor en subida —y en bajada— chocan de frente contra la cara del espectador.
La actuación de Ellen es magnífica, como siempre. Leto mejor que nunca al igual que Connely en el cuerpo de Marion, una diseñadora de indumentaria que es capaz de descender al infierno moral y ofrecer su cuerpo como pieza de cambio. El resto del elenco acompaña con similar calidad.
El film abre con una situación desesperada: un hijo le roba el televisor a su madre, cuyo miedo la obliga a esconderse en una habitación. El recurso de dividir la pantalla en dos para ver dos acciones distintas nunca fue tan bien utilizado como en "Réquiem…". En alguna escena el llamado "split-screen" en inglés sólo separa unos centímetros a un cuerpo del otro, el resultado es inesperadamente bello y sutil.
Sorpresivamente la droga entra en el cuerpo, hay impetuosos sonidos de velocidad que marcan la trayectoria desde el pinchazo a cada órgano que percibe la presencia. Montaje corto pero legible.
El apubullante ritmo de "Réquiem…" es seguramente un fuerte indicio de lo que se siente antes del pinchazo y de lo que prosigue. No es un film que promueva el uso de drogas, como tampoco lo fueron "Trainspotting", "Pánico en Las Vegas" o "Drugstore Cowboy". Aronofsky, sencillamente, quiere transmitir esa sensación que impacta sobre el cuerpo humano ante una dosis de droga. La vertiginosa sucesión de imágenes puede agotar al espectador desprevenido. La velocidad en el montaje, que adopta apariencia de música estilo Hip-Hop, bien podría transformarse en una pesadilla o en una migraña. Si el espectador consigue sobreponerse a ciertas sucesiones de corte esquizofrénico, podrá disfrutar de un film particular, frenético, sorprendente y sobretodo, desinhibido.
Sara, debido a las anfetaminas que le medica un dietólogo, es acosada por alucinaciones de comida que vuela o heladeras vacías que reclaman una cuota de alimento. Las pastillas que cortan el apetito en definitiva son una adicción tan importante como cualquier otra pero son tan legales como el café o el alcohol. El film vehicula los sentidos descubiertos y el frenesí del éxtasis es comprensible hasta para el ciudadano común y "sin culpa".
Una fotografía sencillamente excelente de M. Libatique, el mismo de "PI", aporta una estética desequilibrada en tonalidades, que en momentos es saturada, en otros sobreexpuesta, a veces de influecnia onírica o neopsicodélica. Llega a convertirse en una protagonista más del film. El guión está basado en la novela de H. Selby, que cooperó en la adaptación, y además participó como extra. Él es el desagradable carcelero que rie.
"PI" sacudió a los estudios que vieron en un próximo film de este director un saco lleno de dinero. Lamentablemente, Aronofsky tuvo que rendir examen, nuevamente, porque los estudios no apoyaron a "Réquiem…" hasta que no vieron el éxito en las salas; el proyecto debió financiarse con productores independientes. El motivo es que el film no es concesivo ni está dirigido al público pochoclero o familiero, factor que irrita a los ejecutivos de los estudios. Hay segmentos en los que lo único que se necesita es un estomago sano y en buenas condiciones para soportar las imágenes, que de paso, no son otras que hechos que ocurren en la vida real. La advertencia está hecha: "Réquiem…" no es apta para mentalidades conservadoras.
Estados Unidos, 2000, 102'
Dirección
Darren Aronofsky
Aún recuerdo cuando ví esta película en casa de mi amiga, realmente quedamos impactadas a nuestros 15 años, pero realmente sí...es una joya de película...te muestra tan cual es la vida y de como te consume la droga.
Sin nada más que comentar...los dejo con la sensación de que si algún día la ven, no la dejen de ver.
Una lessión para la vida




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